jueves, 23 de octubre de 2008

...mi afición por las patatas fritas

Ayer me encontré con una situación que no me esperaba. Fue algo nuevo. Algo que nunca había vivido, y que nunca creo que haya vivido nadie.

Estaba en casa sólo escuchando música con mis nuevos altavoces (muy potentes por cierto) y me dispuse a freir patatas. Primero pelé una patata, luego la corté en trozos, la metí al aceite hirviendo, la freí, la saqué y le añadí sal. pero...estando sólo en casa alguien me habló, alguien con voz de pito me dijo "Cabrón". Yo me sorprendí, me giré hacia atrás, miré y no había nadie. Quité la música para que no sonase por mis nuevos altavoces (muy potentes por cierto), miré por todas las habitaciones, salí al rellano de mi planta del edificio, no había nadie. Así que me asusté. Volví a entrar a mi casa, seguí friendo las patatas y razonando lo que había pasado, empecé a pensar que había sido una mala jugada de mi cerebro influido quizá, por aquellas pastillas caducadas para el Alzheimer que me tomé, que me encontré sueltas dentro de aquel contenedor podrido junto a la central Nuclear, relleno de jeringuillas utilizadas por yonkis con algún tipo de fluido blanquecino y pegajoso que las rodeaba, posiblemente proveniente de los preservativos que usan las prostitutas de aquella zona para prevenirse de las enfermedades contagiosas de origen sexual que portan los leprosos que las frecuentan.

Pero mientras estaba razonando alguien volvió a decir con voz de pito "Cabrón". Me asusté mucho, apagué la sartén y el tragahumos, cogí el objeto más contundente que estaba al alcance de mis manos para poder defenderme, una cuchara de plástico muy frágil. Empecé a gritar para intimidar a aquella persona que me dijese eso. Le dije con voz muy alta "Atento! Voy armado y no dudaré en usarlo para agredirte, sal de donde estés, abro la puerta para que te vayas y si te vas te daré la oportunidad de vivir!" Nadie dijo nada.
Llamé a la policia:
-Quisiera denunciar una posible intrusión en mi casa sin mi consentimiento y que además me dice con voz de pito "Cabrón"-Una voz muy baja me contestó
-¿Está haciendo usted patatas fritas?-Me sorprendí tras aquella pregunta.
-No, ya no las estoy haciendo porque he apagado la sartén hace un minuto debido al susto que llevaba encima.
-Ummmm, me vale. Tenga cuidado con las patatas que ha hecho. -Y me colgaron

Esa fue toda la información que recibí. Por lo que fui sorprendido a ver a mi reciente creación de patatas fritas. Había algo que se movía, y volví a escuchar con voz de pito "Cabrón", y realmente provenía de alguna patata frita, rebusqué, y corté por la mitad una a una para matarlas (no sé porqué pensé que esto las iba a matar...), hasta que me encontré a una patata frita con ojos y boca. Me asusté y la tiré por los suelos del miedo. Ella se levantó con sus propios pies y desde el suelo me volvió a decir con voz de pito "Cabrón", así que le pedí disculpas, porque la había tirado por los suelos, es normal pedir perdón tras tirar a alguien por los suelos. Ella se acercó a mi y me dijo "psst, ven ven"indicándome con su dedo que fuese. Yo fuí y me dijo con voz de pito "Cabrón". Y tras un arrebato de ira la pisé con todas mis fuerzas, y dejé todo el suelo pringado. Así que tras aquella experiencia tiré al suelo todas las patatas fritas que había hecho y me puse a pisotearlas como si de la vendimia se tratase. Y mientras las pisoteaba con saña, entró por la puerta abierta un vecino alarmado por los gritos y ruidos, y viéndome en esa extraña situación de pisotear patatas fritas por los suelos, se quedó con la boca abierta, se fué. Rápidamente el vecino vino acompañado por siete policias, me detuvieron sin razón y me leyeron mis derechos. Reconocí la voz de uno de ellos, era el que me había atendido por teléfono, aunque...de cara también me sonaba. Él se dio cuenta de que le reconocí, y con una mirada de suspense, me apartó de todos los demás, y con voz baja me preguntó:
-¿Ha matado a todas?-Yo me sorprendí y le contesté:
-Creo que sí, pero...¿puede explicarme qué está ocurriendo?-Me cogió del jersey y con ira pero con voz baja me dijo:
-No puedo! Hoy mis compañeros le tendrán encerrado en el calabozo, pero intercederé por usted y le soltarán mañana, irá a su casa y se asegurará de matar a todas, entiéndalo, sólo usted puede matarlas pues es su creador! Mátelas!

Sin más preguntas, pasé la noche en el calabozo y he esperado a que me soltasen hoy, he ido a mi casa y todo estaba tal y como lo dejé anoche, me he asegurado de que todas las patatas habían sido chafadas, es decir, matadas. No he salido aún de mi asombro, como es posible que viviese esa situación. No hay indicios de que lo que haya vivido haya sido real, pero...aquel policia...

Oh, ahora que pienso, ese policia...ya sé de que me sonaba! Le ví en aquel restaurante de comida rápida hace dos días. Recuerdo que se pidió lo mismo que yo, patatas fritas. Y por la tarde recuerdo que también coincidimos en aquel supermercado, compramos lo mismo, muchas bolsas de patatas fritas y un saco de 5 kilos de patatas para freir y nada más, me pareció curioso a la vez que gracioso, que comprase exactamente lo mismo que yo en ambos sitios. Oh, tenemos una gran afición por las patatas fritas, ¿será por eso por lo que me atacase aquella patata frita?. Claro! Estamos acabando con su especie. No me extrañaría que el hecho de que el policia comprendiese lo que me sucedía fuese su afición por las patatas fritas, y que a él también le atacase una. ¿Será esto una señal para que deje de comer mis 17 raciones horarias de medio kilo de patatas fritas? Ya sabeis, cuando hagais patatas fritas tened cuidado, parece ser que están empezando a sublevarse. Esto es el comienzo de una batalla que no cesará. Cuidado!

2 comentarios:

Bagarator dijo...

Cuidao!!!! se rumorea que un primo alemán de la patata frita (estoy hablando de Die Kartofen Fritch) ha llegado a estas tierras para joderte la vida.

Cote dijo...

...le estaré esperando. Ya tengo la forma de acabar con toda la especie...