martes, 11 de noviembre de 2008

...chocolate

Noviembre 2008, estoy de viaje sólo en un lugar desconocido, la mañana es nublosa y todo está muy desangelado, son las 8:30 de la mañana y me detengo ante una tienda de bombones, quizá la más antigua que exista, se llama Familia Noya, e indica que lleva abierto desde 1829. Entro y un mar de chocolates me inunda la visión. Pero todos buenos, todos deliciosos y esperando a ser abiertos por unas manos sudorosas, todos esos chocolates me esperan a mi. La tienda es vieja, pero amplia, está muy anticuada y parece tener poco éxito, pero no dudo que un pasado esta tienda fuese de un éxito rotundo. Tienen bombones, tabletas de chocolate, figuras hechas con mucho arte de chocolate, tienen dos fuentes de chocolate, una de ellas muy original que simula las cataratas del Niagara. Mires donde mires todo es chocolate.
Estoy yo solo en la tienda junto con el dependiente, un señor mayor bien vestido con un cartelito en su solapa donde pone F.Noya. Le pregunto por su apellido, y me indica que él es el único familiar que queda de la estirpe de los Noya, creadores del mejor chocolate. Y sin parar de hablar me invita a que me siente en una mesa mientras me prepara una taza de chocolate, sin habérsela pedido yo, amablemente cedo, así me centro en qué chocolate querré, puede que sea la última vez que tenga una oportunidad de elegir ante tanta selección, por lo que quizá me disponga a comprar mucho para todos mis conocidos. Sin parar de hablar el amable dependiente me indica que tiene pensado jubilarse en breve pero que no quiere que la tienda de bombones deje de funcionar. El pobre hombre me hace saber que tuvo un hijo al que le iba a ceder la tienda, pero que aquel hijo murió en un terrible accidente hace un tiempo. La tienda la regenta el hombre y todos los bombones los hace él junto con su amada esposa y la hermana de ésta de forma artesanal. ¿Pero tanto chocolate creado por tan poca gente? Me sorprende pero sigo atendiendo al amable dependiente. Tal es su deseo de no tener que cerrar la tienda cuando él se jubile, que ya lleva un tiempo ofreciéndoselo a todo cliente que se atreva y consiga comerse todas las existencias de la trastienda de chocolate en un breve periodo de tiempo, el viejo señor entiende que, un buen dependiente de una tienda de bombones tiene que haber probado todo tipo de chocolates, para saber ofrecer a los posibles clientes, y como el tiempo apremia da dos días a toda aquella persona que se atreva con la prueba. Yo no tengo ninguna prisa, he venido sin billete de vuelta y me apetece realizar la prueba, no tengo que invertir dinero, únicamente tener una rápida digestión para poder seguir comiendo más chocolate. Además, me gusta el sitio y no me importaría quedarme aquí a trabajar en una tienda que considero histórica y excepcional. Acepto la prueba. El hombre se alegra y entusiasmado me sirve su taza de chocolate. Tras tomármela entro con su permiso a la trastienda.
Si lo que está cara al cliente tiene una cantidad extraordinaria de chocolate, deberíais ver la trastienda, ríos, mares, océanos de chocolate. Me saca unas hojas de papel donde se indica todos los chocolates que debería comer para poder optar al puesto. Obviamente dos días se me antojan pocos para comer tal cantidad de chocolate, pero...conozco mi gusto por los chocolatásticos y mi gula, sé que podré. No tendré tiempo de dormir más que dos, tres horas quizá, e iré al baño únicamente cada 8 horas, para dejar más sitio a mi nutrida tripa. El dependiente me indica que estaré solo pero estaré controlado por vídeo cámaras, y que no entrará en la trastienda para distraerme, cuando acaben las 48 horas, vendrá, y si me he comido todo, el puesto será mio. No lo hago por el puesto, aunque me guste no es mi objetivo, lo hago por comer, comer chocolate, chocolate gratis, cantidades industriales de chocolate gratis, cualquier persona en su sano juicio aceptaría esta proposición.
Empiezo por las tabletas de chocolate:
-Chocolate con avellanas.
-Chocolate fondant.
-Chocolate amargo.
-Chocolate con naranja.
-Chocolate al estilo griego (chocolate negro con yogur griego)
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Faltan 31 horas.
Verdes, rojos, morados... chocolates de todos los colores. Han pasado 17 horas, he ido 2 veces al baño y he dormido 2 horas. Me encuentro con energías. He terminado la primera página de la lista de chocolates, me faltan algunas tabletas de chocolate que dejaré para el final. Todo lo comido hasta ahora era de un sabor exquisito, superior a todos los sabores que he tenido hasta ahora en mi vida, no era un sueño, era un placer que estaba viviendo, y aun me quedan 31 horas para disfrutar, no era un castigo, ni una obligación, era algo que deseaba, quizá mi salud se viese resentida, pero mi paladar se estaba recreando. Para degustar todos los sabores, tras cada tableta me enjuagaba la boca con agua para que desapareciese todo el sabor anterior. Pero solo chocolate entraba por mi garganta.
Empiezo con los bombones:
-Conchitas (almendra y pistacho bañada en chocolate negro)
-Cubanitos (coco bañado en chocolate y recubierto de chocolate en polvo)
-Fruta Viena (pulpa de albaricoque bañada en chocolate)
-Gíandujas (almendras, avellanas, nueces molidas, azúcar y chocolate negro o con leche)
-Rocas (bombón de praliné con trocitos de almendra o avellana y con forma de roca).
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Faltan 13 horas.
Primeros síntomas de exceso de azúcar. Empiezo a pensar que esta prueba es superior a mi, pero sé que puedo, queda mucho menos de la mitad de tiempo y poco menos de la mitad de los chocolates que hay en la trastienda. Miles de bombones, cientos de tabletas de chocolate, estoy exultante, voy a un ritmo enloquecedor, el puesto de dependiente muy probablemente sea mio. Ahora conozco muchos sabores que desconocía hasta el momento. No volveré a ser el mismo, mi paladar se va a volver más fino y eso lleva consecuencias. Empiezo con los chocolates en polvo, a esto hay que añadirle agua o leche, pero pienso que no he de llenar mi estómago con estúpidos ingredientes que puede que me hagan perder la prueba. El chocolate en polvo está bueno, si así pienso. Demasiadas veces he ido al baño, y muchas más iré a partir de ahora, pero...puedo seguir comiendo mientras estoy en el baño. Es todo cuestión de prioridades, primero chocolate, luego el resto de las insignificantes necesidades que la naturaleza me ha brindado.
Empiezo con los chocolates en polvo:
Todos tienen los mismos ingredientes (Mezcla de cacao en polvo, harinas y azúcar) pero en diferentes cantidades, salvo uno.
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Faltan 7 horas:
Ese chocolate en polvo diferente al resto tiene un envoltorio dorado. Indica que ha sido hecho con la misma fórmula que en 1829 encumbró a la Familia Noya en lo más alto de las tiendas de bombones a nivel mundial. Mi boca está pastosa de tanto chocolate en polvo, pero tras enjuagarme minuciosamente la boca, empiezo a probarlo...sólo tengo una palabra para definirlo... superior. Es algo extraordinario, es un sabor fuera de lo común, entiendo que esta tienda tuviese mucho éxito. Pero... ¿por qué sólo existe en toda la trastienda un sólo paquete de este chocolate? Una sensación muy rara me envuelve. No logro terminármelo, ni siquiera me entran más ganas de comer chocolate, estoy perdiendo la prueba, tengo más hambre pero, no me apetece, me siento en una mesa apoyado por mis codos en posición estudiante, no entiendo por qué me ocurre esto. Debería estar terminándome las existencias ahora que me queda tan poco, pero no me apetece. ¿Por qué?
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Tiempo finalizado:
Escucho abrir la puerta, sigo en la misma posición preguntándome el por qué de mi reacción con ese chocolate, un sabor tan especial y no he logrado ni terminármelo ni seguir con otros chocolates, el dependiente entra y sonríe.
-"Sabía que te pasaría como al resto de los pretendientes al puesto de trabajo, todos os comportáis igual, nadie hasta ahora ha superado la prueba, y muchos han sido los que la han realizado, y te preguntarás por qué, sabiendo que no podías te he permitido realizar una prueba de tal magnitud"
-"La prueba la he realizado gustosamente hasta que me he encontrado con ese chocolate tan especial, de entre todos, destacaba, pero no he podido continuar, ¿por qué a todos nos ocurre lo mismo? ¿Y...por qué todo esto sabiendo que no se puede realizar?"
-"Todo se remonta a 1825, 4 años antes de la inauguración de esta tienda. Por aquel entonces este lugar era muy tranquilo, nunca ocurría nada, pero empezaron a venir maleantes, ladrones, gente de poca honra y mano rápida, el lugar se volvió inhóspito, los vecinos de siempre huían a tierras más tranquilas. 4 años después pocos vecinos originales eran los que quedaban, y entre ellos estaban los viejos Francisco Noya, su esposa y la hermana de ésta, todos invirtieron sus dineros y crearon esta estupenda tienda, para evitar robos tuvieron una original idea, a toda aquella persona que entrase con malas intenciones le darían de probar su chocolate más personal antes de robarles, un chocolate en polvo especial, siempre tenían recién hecho y ante tal invitación todos los ladrones no se podían resistir, a todos ellos tras degustarlo se arrepintieron de haberles ido a robar, cabizbajos y sin su objetivo de robar cumplido se iban de la tienda."
-"Pero ¿por qué?, ¿qué tenía de especial ese chocolate?"
-"Este paquete de chocolate que tú has probado ante el cual has reaccionado de esta forma, es el mismo paquete que han probado todos los anteriores aspirantes, y es el mismo paquete del cual se hacía el chocolate aquellos tiempos. Este chocolate lo creó Franciso Noya junto con su esposa y la hermana de ésta, y te diré más, Francisco por aquel entonces tenía un hijo, un hijo que murió, su única descendencia había desaparecido, ese hijo murió por culpa de la creación de ese chocolate. Ese chocolate estaba maldito. Durante la creación del mismo en un horno a muy altas temperaturas, el hijo discutió con los padres y su tía, no veía con buenos ojos que ante tales actos vandálicos gastasen todos sus ahorros para construir una tienda que claramente iba a ser objetivo de todo ladrón. La discusión fue extremadamente fuerte, y hubo una pelea, Francisco, su mujer y su hermana tenían muchas esperanzas puestas en ese comercio y no querían dejar la idea de lado, el hijo de Francisco enervado ante tal actitud inconsciente les amenazó, y ante tal actitud, los tres mayores en un acto reflejo sin pensarlo le tiraron contra el cristal del horno, éste se rompió y el hijo cayó al chocolate a tan altas temperaturas que se murió. La hermana de la mujer de Francisco, tenía tal ira que sin pensarlo elevó las temperaturas del horno para que fuese derritiéndose el cuerpo del hijo, Francisco y su mujer no hicieron nada para evitarlo. Aquella noche todos estaban preocupados por lo que había pasado, pero una vez hecho ya ese chocolate, fueron a empaquetarlo. Mientras todos dormían el espíritu del hijo se le apareció a su padre y les echó una maldición".
-"¿Qué maldición?".
-"Señor, no se da cuenta".
-"¿De qué?"
-"La única descendencia de Francisco Noya murió, la familia Noya no tenía más descendientes, y yo soy el último familiar vivo, esos hechos ocurrieron en 1829, yo soy aquel Francisco Noya, y mi mujer y su hermana son las mismas personas que en 1829, estamos en Noviembre de 2008, hace casi 200 años de estos hechos y nosotros seguimos siendo los mismos, nunca hemos probado ese chocolate por el asco que nos da el pensar que es nuestro hijo el que nos comeríamos"
-"Pe...pero...¿en qué consistía la maldición?"
-"Sigue sin darse cuenta, tanto yo como mi mujer y su hermana estamos ya muy mayores como para elaborar tanto chocolate como para llenar la tienda y su almacén, la maldición tenía dos partes, la primera era que sus asesinos no abandonaríamos este insufrible mundo hasta que alguien fuese capaz de comerse este chocolate todo entero".
-"Ni yo he sido capaz, eso es imposible"
-"Lo sé, ¿quiere saber cuál es la segunda parte de la maldición?"
-"Sí"
-"En la segunda parte de la maldición, amigo mio, entra usted, toda aquella persona que pruebe este chocolate y sea incapaz de terminárselo, se convertirá en una tableta de chocolate o en un bombón, amigo mio, usted se ha comido literalmente a todos los anteriores pretendientes al puesto de regente de la tienda, y en breve usted se convertirá en tableta junto con todas las tabletas que se ha comido"
-"No! ¿por qué permite tal atrocidad?"
-"Entiendalo caballero, queremos encontrar a aquella persona que se coma entero el chocolate para que podamos dejar este mundo tan cruel, pero nunca lo hemos encontrado, el espíritu de mi hijo sigue vivo en ese chocolate y no lo permitirá, él quiere que sigamos sufriendo"

2 comentarios:

Moya, que no Noya dijo...

Gracias por recordarme que tengo unos ferrero rocher por ahi escondidos jjejejejejeje

Anónimo dijo...

...la mezcla de aburrirse en el curro, y tener una imaginación sorprendente da lugar a historietas cada vez más peculiares..raritas, pero originales, jejeje, bueno melon, sigue asi q en los ratos de aburrimiento pasarse por aqui entretiene un poquillo..ale esperaremos nuevas entregas..