viernes, 23 de enero de 2009

...cabello de ángel

Hace unos años vivía en un edificio con 3 vecinos más. Había únicamente una puerta por piso, por lo tanto había 4 plantas. En el tercero vivía Laura, una chica que vivía sóla, muy atractiva, pero un poco creída, borde, antipática, grosera, desagradable, hostil, arisca, es decir, lo normal en una chica atractiva, aunque siempre hay excepciones...pocas...muy pocas.

En el segundo vivía Ángel, un joven de unos 30 años, se podría decir que era el alma gemela de Laura, pero en chico y en feo, pero el tio siempre que salía por las noches se ligaba a una chica diferente, y mira que era feo, pero lo conseguía.

Y en el cuarto vivía Manuela, una señora mayor viuda. Una vieja, muy parecida de carácter al resto de mis vecinos, pero en viejo y en exceso.

Mi morada se situaba en el primero, por lo que en una carrera entre todos los vecinos, desde la puerta de entrada al edificio, hasta nuestros respectivos pisos, en igualdad de condiciones ganaría yo. ¿Y qué haría falta para tener todos las mismas condiciones? ¿Que la señora Manuela fuese joven? no, que todos tuviésemos 3 piernas. Me explico, Ángel, como muy buen vecino que es, muchas veces se ponía a mear por el balcón, y me estropeaba la colada, la terraza y todo lo que quisiese, yo me asomaba para gritarle 4 cosas amáblemente, que traduciremos de la siguiente manera para no herir sensibilidades a los lectores #?*.#"@?#´+#***, y el tio tiene una pedazo de tercera pierna que impresionaba al más pintado, normal que ligase tanto...

El único normal era yo, pero claro, cada uno de ellos decía que el único normal era él, asi que mi versión es poco creible. Como entendereis, el ambiente no era el mejor, de hecho había odios, gritos, enfados, y un largo etcétera de insultos y vejaciones, generados tras 9 años de convivencia.

Varios días han venido los policías ha calmar el ambiente, porque era insostenible, hasta psicólogos vinieron a hacernos recapacitar nuestra actitud. Tras la decimonovena charla con el psicólogo, consiguió una orden del juez para poder actuar y lograr que el ambiente mejorase. Se decidió hacer unas jornadas de convivencia, en la que todos cocinaríamos durante 10 semanas a nuestros vecinos, y todos comeríamos de todo menos de lo que cocinásemos nosotros, por lo que nos interesaba cocinar cosas saludables para que nos cocinasen cosas saludables y poder estar alimentado correctamente.

A la novena semana de estas jornadas yo había adelgazado 19 kilos, el ambiente era insoportable, las comidas sólo fueron buenas el primer día en presencia de policías, jueces y el ejército. El resto fueron vomitivas. Todo lo malo lo empezó la vieja del cuarto, maldita bruja, pero lo peor lo hizo Ángel. Fue lo más desagradable que había visto en mi vida, y fue justo después de que Laura siguiese el ejemplo de la maldita bruja del cuarto. Y cada cabronada era superior a la anterior.

Tras 9 semanas, yo no comía de mi comida, pero seguía haciéndola sana y saludable, todos se alimentaban de la mía, mientras que ellos seguían haciendo cosas putrefactas, yo hacía cosas elaboradas y saludables. Pero yo me guardaba un as en la manga para vengarme.

Decidí en la tercera semana elaborar un plan maquiavélicamente malévolo. Tras aguantar toda la presión que se vivía en el ambiente, tras estar soportando a mis tres vecinos bordes, maleducados y locos, se me fue la cordura, y decidí irme de ese edificio tras la décima semana de convivencia entre vecinos. Pero antes de irme, iba a hacer algo. Mi locura me hizo pensar hacer algo que compensaría todo este sufrimiento durante todos estos años.

Último día de convivencia:
  • Buenos días por la mañana señora Manuela, buenos días Laura, hoy os tengo preparadas unas empanadillas de cabello de ángel, y una carne muy especial dificil de conseguir, probadlos probadlos. (Tenían confianza en mi comida, así que empezaron a comérselo todo sin dudarlo).
  • Estas empanadillas están un poco amargas, y son dificiles de masticar, no es la mejor despedida que podías hacer estúpido. Y la carne está poco hecha, nunca antes había probado este asqueroso sabor de carne.
  • Están asquerosas, es un sabor vomitivo, ¿de qué están rellenas?, me niego a dar un informe positivo de ti ante el juzgado, te van a echar del edificio, sin vergüenza. Y la carne...¿qué parte es esta y de qué animal es?
  • Siento que no sean de vuestro gusto. Están rellenas de cabello de ángel. Y la carne...la carne es especial y dificil de conseguir.
  • Pero... el cabello de ángel tiene otro color, otra textura, otro sabor, esto es negro, dificil de comer, al igual que la carne, todo es deprimente.
  • Siento que no os gusten, en serio, por cierto he de informaros que a partir de mañana me iré a vivir fuera de este edificio voluntariamente. He encontrado algo mejor a las afueras.
  • Pues vaya idiota, menudo inútil. Por cierto, ¿dónde está Ángel?
  • No lo sé, ya aparecerá, por el momento, si no deseáis más, os agradecería que os fueseis de mi hogar, ya que he de terminar la mudanza. Cuando aparezca Ángel le daré de comer mi elaborada comida...
  • Adios vecino del primero, ha sido un sin vivir nuestra convivencia, y el odio que te guardo es superior a todos los odios generados. Que te pudras.
  • De acuerdo señora Manuela, hasta otra. Adios Laura.
  • Adios estúpido!

A los pocos días me metieron en prisión, me calló una condena de 7 años. Me habían pillado lo que hice aquel último día en el edificio donde vivía. Y todo porque cociné 70 kilos de carne e hice empanadillas con cabello de...Ángel

2 comentarios:

Bagarator dijo...

mmm... esperaba un salchicha en una de esas empanadillas

Anónimo dijo...

Normal que cocinases a Angel. Yo haría lo mismo si me mean la colada...
Por cierto, si sigues en prisión avisame que te llevo un "bocadillo-lima".