martes, 26 de mayo de 2009

...un breve relato de terror

Hacia las 4 de la madrugada, en aquella calurosa noche de verano, empecé a despertarme por alguna extraña razón. Me dí cuenta que mi ventana estaba complétamente abierta. Me asusté y no sin dudas, fui a cerrarla. Ya desde pequeño me enseñaron que se duerme con la ventana cerrada, y siempre es uno de mis costumbres antes de irme a dormir.

Mi ventana da a un bosque frondoso, y siempre se oían ruidos de animales nocturnos, del aire que corre entre los árboles... Por lo que cualquier ruido no me despierta, estoy acostumbrado. Por eso el leve ruido que debió hacerse al levantar la ventana, fuese como fuese, fuese quien fuese, no me despertó. Pero el caso es que la ventana estaba abierta.

Intentaba cerrarla pero no podía. De repente, me dí cuenta que entre los árboles se alejaba una luz léntamente. Me asusté ligeramente, pues la casa en la que vivía estaba aislada y yo vivía sólo. No quise pensar más en ello y me dediqué a hacer más fuerza para cerrar la ventana. Me di cuenta que la puerta de mi habitación se abría mientras yo intentaba cerrar la ventana. Pero no había nadie.

Dejando la ventana para más tarde, fui a explorar qué posible razón llevó a la puerta a abrirse, no corría ninguna brisa, era físicamente imposible que se abriese sóla. Había una luz en una habitación que se dejaba ver entra las rendijas de su puerta cerrada. Nunca dejo luces encendidas. Me asusté. Un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo. Fui a apagar la luz. Pero no pude abrir la puerta. Esa puerta, la abrí por la tarde sin ningún problema y la puerta la dejé abierta.

No se escuchaba nada, sólo el latir cada vez más rápido de mi corazón. De repente mi movil sonó en la habitación donde dormía. Siempre dejo apagado el movil para irme a dormir. Fui a cogerlo y la ventana que me fue imposible cerrar, estaba cerrada con la persiana bajada. Empezaba a ponerme muy nervioso. Era un número privado. Lo cogí y con voz entrecortada pregunté quién era. Nadie contestó.

Quise llamar a la policía tras colgar, pero mi móvil volvió a apagarse. No se volvía a encender. Algo extraño estaba ocurriendo. Decidí ir a por el coche para ir a la comisaría, pero cuando pasé por la habitación que antes estaba cerrada con una luz, la puerta estaba abierta y sin luz alguna. Sin pensarlo fui a salir por la puerta que daba a la calle, pero había una mujer anciana dentro de mi casa que me lo evitaba. No se le veía la cara, pero las arrugas y el pelo blanco delataban su avanzada edad.

Le pregunté que quería, le dije que cogiese lo que quisiese pero que me dejase en paz. No respondió. No se como pudo entrar, siempre cierro la puerta con llave. Bajo mi asombro, esa mujer empezó a levitar y a hacer ruidos con la boca. No podía soportar tantos sobresaltos, fui a la cocina y quise coger uno de los cuchillos para poder defenderme. Pero no había cuchillos. Aquella misma noche yo mismo los había dejado en su cajón.

No podía defenderme de aquella mujer sobrenatural, no podía huir, estaba todo cerrado. No podía comunicarme con nadie. Era mi perdición, si no acababan conmigo, los nervios lo harían. La mujer seguía levitando y cada vez gritaba más alto haciendo ruidos incomprensibles. Levantó la cara y le pude ver...no tenía ojos. Sus cuencas de los ojos estaban huecas. Y ya gritaba a un volumen insufrible. Quise que acabase todo.

Se apagaron todas las luces, y con la luz de la luna pude ver que la anciana levitando se avalanzó sobre mí. Me la quité como pude, y fui a esconderme a un armario en mi habitación.

Llevo 4 días encerrado en el armario. He estado escuchando a la anciana deambular por la casa todo este tiempo. Con ella, desde el segundo día había otra persona más. Se escuchaban dos diferentes ruidos a la vez. Creo que saben que estoy aquí, pero por alguna extraña razón no abren el armario. Hace dos horas que no les escucho.

Acabo de salir a coger el ordenador portatil y a escribir todo esto para que alguien me ayude. Vivo en la casa que dslñdft

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