lunes, 22 de junio de 2009

...entradas

(Información acerca del prestigioso concurso de cabeceras aquí).

Llegas a un bar y ves que hay un grupo de personas conocidas. Te acercas a ellos y ves que mantienen una conversación. Y sólo les escuchas que si entradas por aquí, que si entradas por allá. Pero no determinan a qué tipo de entradas se refieren. Así que antes de cagarla y meter la pata hablando de algo que no es de lo que ellos hablan, asegurate de qué tipo de entradas hablan. Porque si hablan de un tipo de entrada y se dan cuenta que tú hablas de otra...seguramente te cuelguen del ombligo en el mástil del barco más alto del mundo.

Cuando uno habla de entradas habla de...


Accesos a eventos o espectáculos con zambombas.


Puertas, como la que da acceso a mi jardín.



Partidas de pierna ligeramente dolorosas


Algo del pelo de tus amigos que produce risas entre los demás amigos.



Maravillas de la ciencia de los blogs (blogología).

Tras pensar todas las posibles definiciones de entrada, empiezas a odiar el lenguaje castellano/español (ambos igualmente válidos para el DRAE).

¿Por qué utilizar la misma palabra cuándo se quieren decir diferentes cosas? Podrían haberlas llamado "entradauno", "entradados", entradatres"...y así sucesivamente conforme se fuesen inventando definiciones.

Así que decides romper tu silencio, diciendo:

  • Sí! jajaja, como tus entradas! que te estás quedando calvo!!! jajajaja! Caaaaalvo!!! Mwahahaha!

A lo que te das cuenta, paran la música, todos te miran mal, y tus amigos peor, y te tiran por la puerta del bar, mientras te dan una paliza. La has cagado. Ellos hablaban de entradas de partidos de fútbol con zambombas.

Al cabo de las horas, cuando ya amanece, tirado entre la basura del bar, aparece un señor viejo y sonriendo le escuchas decir:

  • Otro que se ha metido con los calvos en este bar de ambiente "calvo". Si es que no aprenden.