lunes, 31 de agosto de 2009

...el último se lo ha llevado aquel señor

Vas tranquilamente a comprar tu ansiado periódico diario, o una entrada para el cine, o un riñón de unicornio a la carnicería, o un pase VIP para ver a Manolo Escobar, y al pedírselo al vendedor oportuno, éste te indica que el último se lo ha llevado aquel señor.

¿Pero quién es el vendedor para darte esa información? ¿Pero acaso sabe con quién está tratando? ¿No sabe que eso es información confidencial? ¿Y si yo soy un asesino en serie? ¿Qué quiere, que mate a ese señor para llevarme mi ansiada y codiciada entrada para ver a Queen? No puede dar esa información, sin saber nada de mí, y lavarse las manos. Claro, él no es el que mata, pero le ha dado el pequeño empujón que un asesino desequilibrado en serie como yo necesita para realizar su más deseado acto... matar. Y lo mataré, pero testificaré en contra de la mente manipuladora del vendedor que me indicó que lo hiciese. ¿Pero es que no podría indicarme: "No quedan, lo siento, se han acabado", y ya está? Así no habría problemas. Pero no... el vendedor tenía que indicarme que aquel, sí, justamente aquel señor, con bigote, con sombrero, y con aires castizos, lleva la última y más codiciada entrada. Voy a por él

Tras esa información, vas con mirada tranquila a por aquel señor, y le dices amablemente: "Disculpe caballero, podría darme la entrada que acaba de comprar, por favor". A lo que el señor castizo te responde "claro, tome, y por ser usted, se la doy gratuitamente"

MENTIRA! NO OCURRE ASÍ!

Tú vas con ansias de matar, llegas a su cara, y con un ligero movimiento de mano, le disparas con un bazooka, a lo que el señor se desintegra, y únicamente la entrada se salva. Pero un perro policia te ha visto y se lo dice en un correcto castellano a su dueño. Tras ello, viene la Interpol, la Gestapo, Torrente y George W. Bush cumpliendo su papel de gilipollas. Y te meten a la carcel. Testificas en contra del vendedor, y te creen. Te liberan porque entienden que no representas ningún peligro, y castigan con pena de muerte al vendedor.

La justicia funciona.

Sale en todos los medios de comunicación la noticia. Causa gran conmoción entre el público, y ya ningún vendedor utiliza esa maldita frase incriminatoria, que indica que aquel maldito señor se ha llevado la última entrada. Joder, que no ha cometido ningún delito por comprar la última, dejénle vivir, dejen de señalarle como una alimaña. Malditos vendedores manipuladores de mentes débiles.

1 comentario:

Menda. dijo...

Me uno totalmente a tu moción. Al 500 %.

A los hechos me remito:


http://laolvidostreet.blogspot.com/2009/04/duelo-de-titanes.html