sábado, 1 de agosto de 2009

...embriaguez

Multa por estado de embriaguez. Pague 4000 a beneficiencia.

Así más o menos rezaba una tarjeta del maravilloso juego del Monopoly, al que más o menos todos hemos jugado. De pequeñajo no sabía qué significaba "embriaguez", pero era una palabra que molaba. Más tarde, ya sabía qué significaba, se trataba de un estado que te provocaba la ingesta del alcohol. Más tarde ya sabía lo que era jugar al Monopoly en estado de embriaguez, y admito que está muy bien, si todos van igual que tú, claro.

La embriaguez te hace hacer cosas que de normal no harías, como... escribir una entrada un sábado a las 22:23. Creo que es la única cosa que te hace hacer que no sea normal. El resto sí que lo haces de normal: bailar, hablar con aquella persona que no te atreves, reirte...

Coger el puntillo es lo mejor. El puntillo es esa sensación en la que eres consciente en todo momento de que vas contentillo, de que te atreverías a hacer muchas cosas, de que te ríes de tí mismo, de que te da un poquillo de vueltas la cabeza, pero que todo es alegría, diversión y respeto por las personas a las que le apetece hacer flexiones a las 0:35 de la noche en medio de la zona más transitada de la zona de fiesta. Una vez que pasas el puntillo... mola, pero menos. Por que la mitad de las cosas te las tienen que contar, a lo mejor no ha sido tan divertida la noche, aunque a tí te parezca que sí.

Lo que más gusta es coger el puntillo sin buscarlo. Te vas a tomar algo a un bar tranquilito en una terraza por la noche, y te pides, sin haber tenido una gran cena, una cervezuela de estas con alta graduación...leáse una Grimbergen. Y vaya, estás teniendo una conversación con tus amigos de lo más animada, y vas notando que te desinhibes, que las cosas las cuentas con más alegría, que lo ves todo de una forma más animada, que te ries, que disfrutas. Y te pides otra. Y las cosas las ves desde otra perspectiva. Todo mejor, todo más animado. Que sí, que podría haberme pedido un zumo de melocotón, y lo podría ver todo igual de animado, pero... me apetecían esas cervezas.

Vivan las cervezas y la madre que las parió.

Pero hay que saber beberlas. Se ha de coger la pinta con la mano derecha o izquierda, según seas diestro o zurdo, se ha de elevar la mano a la altura de la boca y acercarla, se ha de girar la muñeca para que el contenido de esa preciosa, fresca, maravillosa y superior pinta de cerveza se introduzca tu en boca, y recorra tu seco gaznate, y sientas que las vas bebiendo con gusto, placer y gozo. Le pegas un buen trago, y dejas la pinta en la mesa. Y por último se ha de secar la comisura de los labios de los restos de cerveza, con la mano.

Posiblemente ya sepas como se ha de beber una cerveza, y cualquier tipo de bebida alcoholica, posiblemente no cuente nada nuevo, pero es que...¿Qué esperabas de un autor que ahora lleva unas cervecitas en el cuerpo y va feliz?

Lógicamente si repites el acto de beber una pinta tras otra, llegas al estado de embriaguez. El estado de embriaguez es superior al estado de puntillo. Es como que haces el ridículo sin darte cuenta pensando que eres el centro de atención. Posiblemente el autor de esta entrada haya ido en ese estado en algún momento de su vida, pero...esa es otra historia. Lo que importa es que soy feliz y que voy con el puntillo, pero... no podré mantenerlo...¿Por qué?

La respuesta es bien sencilla. Quiero seguirlo, quiero salir de fiesta, hay un concierto de P.M. al aire libre, esta noche, de percusión con xilófonos y marimbas que han ensayado esta tarde y me ha encantado. Tenían una marcha increible...Se llamaban Steel Band de Montagnac (Francia). Pero...no hay nadie para verlo conmigo!!! Si fuese al lado de mi casa, iría sólo, pero...está un poco lejos y hacer el camino sólo amarga. Malditas vacaciones de la gente que suele salir contigo.

Y no me despido sin antes decir adios.

2 comentarios:

Menda dijo...

Lo bueno de las vacaciones es que acaban. ¿o era lo malo? Joer, qué dilema.......

Bagarator dijo...

Si estabas en nuestra querida ciudad, deberias saber que el problema no son las vacaciones.