lunes, 24 de agosto de 2009

...mi vecino del pueblo

Recuerdo el primer año que me dejaron salir sólo a la calle del pueblo a jugar. Tenía 6 años. En el pueblo no había más niños con quién jugar, pero eso no importaba. Yo me divertía sólo jugando a la pelota, a las chapas, a las canicas, a los coches de juguete...

Todos los días salía con mi bocadillo de nocilla, cerraba la puerta de mi casa, y siempre veía en la casa de enfrente, por la ventana, a un señor mayor, canoso, con gafas, y con gesto enfadado. Pero cada vez que me veía me hacía un pequeño saludo, y yo, se lo devolvía. Después, me ponía a jugar en la acera de mi casa toda la tarde, siempre bajo la atenta mirada de mi vecino de enfrente.

No me quitaba nunca la vista, siempre estaba ahí, sentado en su viejo asiento, balanceándose, observándome cual tigre a su presa. Su casa parecía mucho más antigua que la mía, y estaba mucho más descuidada.

Día tras días, año tras año, ahí estaba él, espectante para verme salir.

Cuando tenía 10 años, nos disponíamos a ir en el coche otra vez al pueblo. Mientras mis padres comentaban que el primo de mi madre siempre parecía estar enfadado, yo añadí que también estaba siempre enfadado el vecino de enfrente del pueblo. Tras mi comentario, mi madre se giró para hablar conmigo mientras mi padre seguía conduciendo.

  • Mi madre: ¿Qué señor y de qué casa de enfrente?
  • Yo: Justo la casa de enfrente de nuestra casa, hay un señor mayor, que siempre me saluda desde su ventana, y parece estar siempre enfadado. Le veo todos los años que vamos, siempre me saluda, aunque nunca le he visto por la calle. (Mi padre dió un frenazo, y aparcó el coche en el arcén al oir mis palabras)
  • Mi padre: No puede ser, no te inventes las cosas.
  • Yo: Que no me invento nada, que me saluda siempre.
  • Mi madre: Hijo, en esa casa no vive nadie. Hace 17 años que no vive nadie. Sus habitantes, una pareja de ancianos, murieron, y desde entonces no la habitado ninguna persona.

Me entró un escalofrío que me recorrió toda la espalda. Me callé. Mi padre arrancó el coche pensando que me lo había inventado, al igual que mi madre. Hasta llegar al pueblo no dije nada.

Una vez en el pueblo, nada más entrar, me fijé, pero no estaba el vecino que siempre me miraba. Al poco rato, salí, como de costumbre, a jugar a la calle y ahí estaba el señor que día tras día me observaba. Y me saludó. Esta vez no le devolví el saludo, mientras otro escalofrío me recorrió entero. Acongojado, entré en mi casa, y les dije a mis padres que salieran a ver al vecino. Extrañados por mi cara de asombro y de miedo, me acompañaron. No había nadie tras la ventana. Les dije a mis padres que tenía miedo, y que sí que había visto a un señor mayor, y se lo describí.

Mis padres, me metieron en casa y se pusieron a jugar conmigo. Al ver que no le daban importancia a eso, se me pasó la tarde muy rápido, me lo pasé muy bien.

Por la noche, cuando ya estábamos en la cama, escuché a mis padres hablar del tema del vecino. Estaban sorprendidos de que la descripción que yo les dí, coincidía con las características del difunto vecino de enfrente.

Esta vez el escalofrío que sentí fue más fuerte que los anteriores. No quise escuchar más y me dispuse a dormir. Lo conseguí.

A media noche, un ruido me despertó. Abrí los ojos, y delante de mi cama, estaba el vecino al que tantas veces había saludado, y que mis padres decían que estaba muerto. No podía dar crédito a mis ojos. Ahí estaba, sentado en mi silla del escritorio, mirándome, con cara de enfado. Intentaba gritar pero el miedo me silenció la boca. El mismo ruido que me despertó, también lo hizo con mis padres. Entraron en mi habitación, y esta vez sí, vieron al vecino. Le increparon que qué hacía a esas horas en nuestra casa sin permiso. No respondió. Tras mis padres, ví aparecer otra persona. Era una anciana. Entendí que sería la mujer de mi vecino. Seguía sin poder abrir la boca, pero señalé. Mis padres se dieron la vuelta, y en claro estado de miedo y nervios, empezaron a gritar, sin conseguir ningún resultado.

La anciana, que nunca daba la cara, mirando hacia abajo, con los pelos largos canosos hacia delante, seguía avanzando, mientras el anciando miraba la escena. Yo estaba inmóvil, pero mi padre intentó forcejear con los ancianos. Nada pudo hacer. La anciana, en un gesto de ira, levantó la mirada y empezó a gritar poseída. Se le veía toda la cara comida por los gusanos, podrida. Mientras mi madre se desmayaba, mi padre me cogió con fuerza gritando que se fuesen, que nos dejasen en paz.

Y el viejo vecino de enfrente, que en todo momento estuvo callado, se pronunció.

  • Anciano: Debería enseñarle modales a su hijo. Siempre se ha de saludar cuando un anciano te saluda. Son la sabiduría y la experiencia en persona, se les ha de tener un respeto.

Los dos ancianos se desvanecieron como si de una nube se tratase. Mi padre, extasiado, fue a despertar a mi madre, y esa misma noche nos fuimos del pueblo.

Mis padres llamaron por teléfono a los vecinos del pueblo que más confianza tenían con nosotros, preguntando por los vecinos, y todos coincidían que hacía 17 años que no vivía nadie en esa casa. Mis padres, sorprendidos, se lo intentaban explicar, pero nadie les creía. Era curioso, que la única pareja del pueblo que tenía hijos, fueran los únicos que visualizaran esos espectros.

No volvimos al pueblo en años.

Cuando tenía 13 años, volvimos al pueblo, no sin miedo. Al llegar no había nadie en la ventana de la casa de enfrente.

Volví a salir a la calle a jugar, y...ahí estaba el vecino, mirándome jugar con la pelota. Me lanzó con su cara malhumorada un saludo, que no dudé en devolver.

Nunca hemos vuelto a tener problemas con ellos. Año tras año vamos al pueblo, y siempre está allí el anciano, mirándome jugar, y saludándome.

Nunca nos hemos atrevido a entrar a su casa. Pero este fin de semana, volveremos al pueblo, y esta vez sí, entraré a esa fantasmagórica casa para averiguar algo más sobre el extraño suceso que verano tras verano nos envuelve en una anormal sensación.

Os mantendré informados.

2 comentarios:

Menda. dijo...

En caso de que no hayan posts durante un mes, mi sentido pésame....

Tani dijo...

Cotesito, me estoy leyendo las partes I, II, III y IV para tomar el hilo de la historia... puFFF!!! que curiosidad