jueves, 29 de octubre de 2009

...érase que se era

Érase que se era, en un país multicolor, una comunidad de decenas de trabajadores en una empresa. Nuestro protagonista, al que llamaremos Cote, estaba féliz con la amabilidad de sus compañeros. Había una puerta de apertura manual a través de la cual tenían que pasar todos para entrar o salir. Si coincidía que llegaban dos personas a la vez a la puerta, para entrar o para salir, la que primero abría aguantaba la puerta abierta o incluso le cedía el paso a la segunda, y ésta, muy agradecida le miraba con gratitud y le decía muy amablemente "gracias". Y así hacía nuestro protagonista, y así le hacían sus compañeros. Aunque fuesen desconocidos, trabajaban todos para la misma empresa y había que crear un buen ambiente. Parecía todo maravilloso y genial pero...

Lo que parecía una comunidad perfecta no lo era. Había una segunda protagonista, a la que llamaremos Puta Vieja Borde Antipática Grosera Maleducada Creída Inútil Estúpida Engreída Desagradecida, que no era del todo amable con los compañeros que no conocía.

Nuestro protagonista Cote coincidió una vez con ella en la puerta, y éste le abrió la puerta, se la aguantó, y esperó un gesto de gratitud o una mirada amable, pero nunca llegó. Pensó que por un día no pasaba nada, así que no se preocupó.

Al día siguiente volvió a coincidir, y sin reparos volvió a aguantarle la puerta, y esta mujer pasó sin hacerle ningún gesto de gratitud. Cote empezaba a sospechar que esa persona no era del todo agradecida.

Pero la amabilidad de nuestro protagonista no tiene fín, y día tras día le aguantaba la puerta para que ella pasase, sin obtener a cambio ninguna sonrisa ni gesto amable. Él seguía aguantando la puerta porque así lo hacían todos, y todos sonreían, agradecían o miraban en gesto de compenetración. Pero ella no.

Un día nuestro protagonista pensó que abriendo él primero la puerta y además cediéndole el paso, ella vería que realmente Cote estaba haciendo un gesto de educación por ella, un gesto de agradecer, pero ella pasó triunfal, con aires de superioridad, con cara de mala gana, con mirada al frente y con el ceño fruncido, pero sin ningún gesto de gratitud. Cote ya se mosqueaba de lo ligeramente borde que le parecía la señora.

Así que decidió que seguiría aguantando la puerta pero ya no le cedería el paso, y le daría igual que no le agradeciese el acto, porque el resto de compañeros sí que lo agradecían, y compensaba enórmemente el mal trago que pasaba al coincidir con la señora en la puerta. Pero...

Un día la Puta Vieja Borde Antipática Grosera Maleducada Creída Inútil Estúpida Engreída Desagradecida, abrió primero ella la puerta y no la aguantó para que pasase, le dió a Cote con la puerta en las narices.

Esto enervó enórmemente el sentimiento de amabilidad de Cote y le hizo escribir esta entrada en señal de repulsión de actitudes como la que tomaba la señora.

Puta Vieja Borde Antipática Grosera Maleducada Creída Inútil Estúpida Engreída Desagradecida si estás leyendo esta entrada date por aludida (aunque no creo que lea mucho este blog).

Ahí pasa a mi lado, con sus gafas de sol todo el día en la cabeza estando en la oficina, con sus collares de cinco millones de perlas, con su paquete de tabaco porque se ha ido a fumar a la calle, con su aire triunfal, pisando fuerte, haciendo apartarse a la gente a su paso, al son de trompetas y pétalos de rosa cayendo a sus pies tirados por niños puros de sangre. Hablando con sus discípulos como si estuviese perdonándoles la vida.

Puta Vieja Borde Antipática Grosera Maleducada Creída Inútil Estúpida Engreída Desagradecida.

3 comentarios:

S. dijo...

ja puta la vieja jajajaja yo le hacía lo mismo,a por ella Cote déjala sin nariz

Menda. dijo...

Amén. ¿ Y si imprimes el post y lo pegas en la puertecita de marras?. Sería, cuando menos, divertido, querido Cote.

Tani dijo...

Ay! en esta vida hay de todo, a esa gente que siente que se merece todo hay que tratarla como corresponde: sin consideración. Creo que pegar el post en la puerta habría sido algo muy travieso, bueno eso si se diganaba a leer, já!
Bien por el educado y amable Cote