martes, 13 de octubre de 2009

...mi vecino del pueblo (III)

Disculpad por no haber terminado de contar esta historia todavía, pero es que recordarlo me produce un estado de nerviosismo crítico. Recordaréis esta historia en la primera y segunda parte de esta entrada. Por favor, antes de seguir leyendo lo siguiente, recordar las dos primeras entradas.

Tras iluminar con la linterna hacia aquel rincón de la habitación en el que algo se movió, ví a una persona de pie mirándome y andando hacia mí a un ritmo muy rápido. No era ninguno de los ancianos que anteriormente habíamos visto. No me lo pensé, y salí corriendo de la habitación en la que me había escondido de aquella luz de las velas, que subía por las escaleras hacia el segundo piso en el que me encontraba. Bajar no podía porque también huía de lo que estaba subiendo. Así que sin mirar en el resto de habitaciones, huía de lo que subía y de aquella siniestra persona de la habitación, y subí hacia el tercer y último piso.

Por el hueco de las escaleras me fije en las dos personas que me perseguían. El más cercano a mí era la que me encontré en la habitación. Era una chica con un camisón, gritaba poseída, con el pelo muy largo, rubia, con la piel muy pálida, con unas ojeras impresionantes, y sus ojos eran rojos. La segunda persona era la que subía por las escaleras del primero al segundo piso con las velas. Era la anciana que nos amenazó en nuestra propia casa. No había hecho ruido al subir porque...levitaba. Y no me perseguía. Tenía los ojos cerrados, se dirigió hacía una habitación del segundo piso, y se metió sin abrir la puerta...la atravesó. El primer piso lo había recorrido centímetro a centímetro y no ví a nadie. ¿De dónde salió?

Pero no podía pensar en la anciana. Huía de aquella loca maniaca de la habitación. Estaba ya en el tercer piso. Tenía dos habitaciones con la puerta cerrada y una ventana de ojo de buey a través de la cual no podía escapar. Estaba atrapado, así que saqué el bate que llevaba en la mochila. La chica llegó al tercer piso y sin mediar palabra ni disminuir su ritmo, se avalanzó sobre mí, y la bateé. Pero el bate la atravesó sin hacer ningún impacto, como si no le hubiese dado a nada. Era otro espectro. El tercero de la casa.

Me cogió por el cuello y me intentó estrangular. Yo no podía hacer nada. Estaba quedándome sin aire. Era mi fin. Pero alguién tocó al timbre de la puerta, y la chica desapareció. Aquella persona que tocó el timbre actuaba en nombre de la policia, ya que así lo gritaba. Y parecía haber tres o cuatro policías más con él.

  • ¿Ahí alguien en esta casa? Han llamado a la policía indicando que alguién ha allanado esta morada deshabitada. Salga con las manos en la cabeza o nos veremos obligados a entrar con violencia.

La única persona que debió enterarse de que entraba en esta casa era la señora Adela, que por la noche siempre se mantiene despierta. Debió verme entrar desde su ventana.

¿Qué podía hacer yo? ¿Entregarme o dejarles entrar y que viesen el panorama, y ya de paso dejarles tener una experiencia paranormal como la estaba teniendo yo? Quizá de esta manera tuviese alguna forma de defenderme ante la justicia. Decidí esto último. No dí señales de vida y dejé que entrasen a por mí.

Así hicieron. Entraron violéntamente 3 policías. Desde el hueco de la escalera podía verles con linternas y pistolas en mano. Esperaba que antes que me encontrasen tuviesen alguna experiencia con aquellos espectros. Mientras tanto, yo estaba con la linterna apagada, en el tercer piso, intentando asimilar lo que me estaba pasando en esta casa y aguardando lo que me deparase el futuro. Yo quería averigüar el misterio de esa casa a toda costa, aun poniendo en gran riesgo mi vida. Tras tantas experiencias...aun seguía vivo, ¿por qué no iba a seguir así tras esa noche?

Los 3 policías subieron juntos al segundo piso tras observar que en el primero no había nadie. Pistola y linterna en mano abrían las puertas de las habitaciones violéntamente inspeccionándolas minuciosamente. No encontraban nada. Ni siquiera a la anciana ni a la chica. Así que se dispusieron a subir al tercer piso.

Volvía a tenerlo todo perdido. Si me encontraban me esperaba la carcel. Escuché sus pasos subiendo los escalones que daban al tercer piso, pero de repente un grito escandaloso en el primer piso les hizo bajar rápidamente. Me asomé por el hueco de la escalera y había un cuerpo posado en el suelo con claros síntomas de haber sido estrangulado. Se trataba de la señora Adela. En su afán de cotillear todo lo que sucede en toda esquina del pueblo, se adentró en la casa para ver qué pasaba. Con toda probabilidad, la chica con camisón, sí, aquella espectro que intentó estrangularme a mí, finalmente consiguió su objetivo de estrangular a una persona.

Los policías no vieron a nadie, así que llamaron a más refuerzos y a una ambulancia. Algo estaba pasando en la casa y esa noche debía esclarecerse todo.

¿Por qué ese afán de matar de aquella chica? ¿Qué se escondía tras aquella habitación en la que entró la anciana? ¿Qué harían los policías con más refuerzos? ¿Qué iba a hacer yo? ¿La siguiente víctima sería yo? ¿Quién me encontraría antes, la chica, los ancianos o los policías?

No podía responder a todas esas preguntas, lo que sí sabía, era que mientras los policías esperaban los refuerzos, yo quería averigüar lo que pasaba en esa maldita casa. Lo único que se me ocurrió para resolver el misterio era bajar al segundo piso y entrar en la habitación en la que entró la anciana.

Así que me armé de valor y sin hacer ningún ruido bajé al segundo piso. Me asomé por el hueco de la escalera y ahí seguía el cuerpo de la señora Adela, inerte y custodiada por un policía. Estaba delante de la puerta cerrada de la habitación en la que, la anciana levitando y atravesando la puerta sin abrirla entró. No paraba de recordar esa imágen.

Abrí la puerta intentando no hacer ruido para que no se enterasen los policías. Encendí la linterna para ver lo que había en esa habitación y...

2 comentarios:

Menda. dijo...

Y?
Y qué?
Joer, vaya manía os ha dado con dejarme en ascuas, eh?
Que soy muy curiosa, hombre!

Tani dijo...

jajaja, que nervios, voy a la IV parte,ya quiero enterarme de todooo