martes, 27 de octubre de 2009

...pipas

Hace tiempo que quería hablar de la pipa, el fruto seco. La pipa es algo que está muy extendido y aceptado socialmente. Puedes comer pipas mientras andas por la calle y no pasa nada, sin embargo comer lubinas al horno mientras andas por la calle la gente lo ve mal, muy mal.

Puedes ir tirando tranquilamente las cáscaras de las pipas al suelo, incluso pararte delante de un policia, y mientras le miras fíjamente, ir tirando las cáscaras. Es posible que te ponga una multa por ensuciar la calle, pero las multas también están bien vistas por la sociedad, y si no, explicarme por qué tanta gente tiene multas de tráfico o urbanísticas o de cualquier otra índole. Si es que realmente, y según un estudio de la Universidad de Cote, situada en Honolulu, provincia de Jaén, más del 100% de la gente tiene una multa por algún motivo. Así que, si todavía no tienes la tuya, tira cáscaras de pipas al suelo asegurándote que te vea un policía o cinco.

Ir al cine al aire libre está muy bien. Pero a veces, te confunden algunas cosas del ambiente que te hacen pensar que la película es de una manera cuando no lo es. Me explico. Una película con su acostumbrado momento de silencio con una ligera melodía de violín, que crea un ambiente de tranquilidad, paz y sosiego, o al menos eso intenta. Pero tú no te involucras en ese ambiente, porque escuchas otras cosas que te hacen ponerte nervioso, intranquilo. Esas cosas son las malditas pipas. Todo el mundo con sus pipas comiéndolas y haciendo ruido al abrirlas. A veces he pensado que la banda sonora de alguna película está interpretada con pipas en vez de con piano. Tras la finalización de la película y el encendido de las luces, la estampa pipeña es maravillosa. Un bonito prado de cáscaras de pipas. Si en ese momento hubiese policías, pondrían un mol de multas. Ante lo cual, todo el mundo aplaudiría y se regocijaría, siendo conscientes de que serían muy bien vistos por la sociedad tras obtener su ansiada multa.

A diferencia de lo que piensa la gente, las pipas fueron diseñadas e inventadas por un físico austrohúngaro llamado Kete Follen en el siglo XIX. Kete quería encontrar algo que le mantuviese entretenido mientras intentaba dejar de fumar. Tras miles de intentos, descubrió que si juntas unas pequeñas partículas de girasoluro de tierra con óxido de hidrógeno (I), nacen unas plantas que dan el fruto de la pipa y vió que, satisfactoriamente le ayudaba a dejar de fumar. Tras ello se industrializó y ahora todo se hace con máquinas. Hoy en día, las pipas es el principal competidor del tabaco.

Por una mundo con más pipas y con menos tabaco. ¡Pero que sean pipas sin cáscara!

2 comentarios:

S. dijo...

jajajajja qué me gusta tu ironía jajajajja
Cuando era pequeña,me atraganté con una pipa.Me estaba riendo de un perro y la pipa se fue hacia otro lado.Tuvieron que aspirarla.
Aún así dejé de comer pipas porque se me ponía la lengua como un estropajo.
Reconozco que cuando comes una,ya estás enganchado y no puedes parar.
Lo que no conozco es a alguien que lo hayan multado por tirar cosas al suelo y deberían hacerlo más a menudo,que la gente es mu guarra.
Por ejemplo,el que tira colillas por la ventanilla del coche debería atragantarse con una pipa.

Menda. dijo...

Las sin cáscara son un vicio maldito. Me puedo tomar una bolsita entera en una hora. En ensalada también están de vicio, conste.

Del tabaco, ni sé ni me importa. No fumo y me apestan los que lo hacen. Cuanto más lejos de mí, mejor, y si no se van ellos, me voy yo.