miércoles, 18 de noviembre de 2009

...el extraño caso de la baldosa que fue fregada sin enterarme

Estaba yo que te estaba en un lugar llamado "casa de amigo". Aquel lugar era la nueva morada de un amigo, y yo nunca había estado. Ese amigo ya llevaba habitando aquel lugar un tiempo él sólo, y me invitó a pasar un fin de semana.

La casa estaba muy bien pero algo me sorprendió y me causó un gran revuelo pues, no estaba preparado para ello. Había una baldosa ligeramente sucia en el suelo del pasillo. Era misteriosa, ya que era diferente a todas las demás baldosas, porque estaba sucia y las demás no. ¿Qué abominable acontecimiento debió pasar para que esa baldosa tuviese ese aspecto? ¿Por qué esa baldosa y no otra? Algo en mi cuerpo me hacía pensar que esa baldosa era misteriosa y que no era de fiar. Me mantuve durante todo el primer día evitando pisarla, pero cada vez que pasaba a su lado la miraba muy de cerca, me tumbaba mirándola y la inspeccionaba. Ahí estaba, sucia, inmóvil, como si no fuese con ella la cosa.

Durante todo el primer día estuve preguntándome miles de cosas sobre esa baldosa. La miré centenares de veces, y seguía siempre igual. Me escamaba, ¿por qué seguía sucia?, ¿por qué las demás seguían limpias? Esa baldosa me provocaba escalofrios que sólo me habían provocado anteriormente una vez, cuando ví de cerca a Carod Rovira en Roma.

Tras pasar el primer día sin poder explicarme ninguna cuestión que se me planteba sobre la baldosa, me acosté. Tenía mucho sueño. A media noche me desperté para ir al baño, encendí la luz de la estancia de aquella baldosa, y ahí seguía, sucia. Si algo da más miedo que una baldosa ligeramente sucia, es una baldosa ligeramente sucia vista por la noche. Tras volver a la cama, no podía dormirme, no me podía quitar la imágen de esa baldosa. Tuve pesadillas con ella durante toda la noche.

Al día siguiente me desperté muy tarde pues necesitaba descansar. Fui a pasar por la baldosa, y ¿cuál fue mi sorpresa? ¡que ya estaba limpia! No me lo explicaba. ¿Quién podía haber sido? En esa casa sólo estábamos dos personas y yo no fuí. No dejaba de provocarme extrañas sensaciones. No sabía el motivo por el cual se ensució, y tampoco sabía el motivo por el cual se limpió. No sé si me daba más miedo sucia o limpia. Ahora era igual a las demás baldosas y no sabía distinguirla. Podría atacarme en cualquier momento y no lo podría preveer.

Fui a decirle a mi amigo que me iba de su casa porque no podía aguantar más a esa baldosa. Le expliqué todo, paso a paso, y él me dejó ir.

Días más tarde me ingresaron en un manicomio, pero nunca entenderé por qué.

2 comentarios:

Menda. dijo...

Acabas de recordarme a Jack Nicholson. Él y sus manías con las líneas de las baldosas.

S. dijo...

Tenemos un misterio que resolver.
Mejor tener una baldosa sucia a tener unas caras de esas que salían en la pared de aquella casa famosa.
Si descubre usted el porqué,hagamelo saber,necesito baldosas que se limpien solas.