jueves, 4 de marzo de 2010

...el día que descubrí que hacer según que cosas duele.

¿Quién no ha puesto en su tierna infancia una mano bajo una plancha caliente queriendo? Que levante la mano o que tire la primera piedra o que dé un paso al frente o que diga "cáscaras" el que no lo haya hecho...

Hoy en día el que no lo ha hecho pienso que no ha tenido infancia. Y siento lástima por ellos. Pobres, no sentir esa maravillosa sensación. La curiosidad mató al gato, sí, pero también hizo hombre al pequeño niño que tuvo la feliz idea de querer sentir qué sucede cuando pones la mano bajo la plancha caliente. Y yo me hice hombre a los 4 años. ¿Dónde fuí después? A urgencias. Sensación: Dolor.

O meterse un tornillo por uno de los orificios de la nariz hasta el fondo queriendo. Estaba felizmente el niño viendo como su padre colgaba un cuadro, y había tornillos por ahí, y el chico no se le ocurrió una mejor idea que ver qué pasaba si se metía un tornillo a rosca por la nariz. Al ver que no salía con la ayuda de nada ni de nadie se hizo hombre. Y yo me hice hombre a los 5 años. ¿Dónde fui después? A urgencias. Sensación: Dolor.

Y que me decís de tirarse encima de la mano, queriendo, una taza de café hirviendo. No me iréis a decir que eso tampoco. ¿No? ¡Pero qué infancia más ruín!

Lugar: Cocina.

Destino: Taza de café hirviendo.

Pensamiento: A ver... ala, ¿qué es esto? ummmm, ¿a ver que pasa si me lo tiro a la mano?

Acción: Tirar taza de café en la mano.

Reacción: Grito que provoca sordera a todos los vecinos durante 3 meses.

Consecuencia: Urgencias.

Sensación: Dolor.

Secuelas: Hacerse hombre a los 4 años.

Si en ninguna de las tres escenas que he relatado os habéis sentido identificados cuando erais pequeños, pensar si no deberíais replantearos el volver a vuestra infancia a experimentar las únicas sensaciones que te hacen madurar, que a remarcar son, quemarse con la plancha, quemarse con café, no poder sacarse un tornillo metido queriendo en la nariz.

P.D: El médico de Urgencias de entonces me llamaba el experimentador.

7 comentarios:

Stultifer dijo...

Me clavava alfileres en lso dedos para atravesar la piel.

DANYGIRL dijo...

Yo me rascaba hacerme heridas...pero todo lo que tú has contado...hummm pues no!! Tendré que volver a mi infancia!

✿ Belle ✿ dijo...

pues yo difiero, creo que de pequeños somos tan locos que ni nos damos cuenta apenas ni del dolor, esos experimentos sería mejor de mayores, cuando sabemos tanto (o creemos saber) que nos da miedo hacer todas esas locuras porque duelen, a veces tendríamos que hacer más el loco y vivir a tope, no?

Juan Carlos dijo...

yo creo que he hecho todo lo que has dicho, pero menos lo último que fue sin qurer lo demas si, a posta xD
y crecemos, porque ese es nuestro destino y también el seguir equivocándonos y seguir conviertiéndonos en hombres, o mujeres..

Tani dijo...

Uf! La verdad es que fui una niña muy mona, bien portada, y JAMAS hice eso Cote. Soy mucho más intrepida de mayor que cuando fui pequeña y estoy de acuerdo contigo, me habría gustado hacerlo y disfrutarlo.

Besillos cielo

S. dijo...

jjajaja he sido para mi una niña buena porque yo daba las ideas pero los probaba en los demás jajajjaja

Darthpitufina dijo...

Escenario: jardín en verano.
Mi canguro: me alecciona para que no toque las rosas.
Reacción inmediata: mi dedo pulgar incrustado en las espinas!

Sangre, dolor, desinfectante ... no se me ocurrió volver a agarrar con la misma alegría una planta con pinchitos.

De pequeña me pegué ciento y una caídas, corriendo, con los patines, con la bici, y más de mayor con la moto. Aprendí que la vida duele... pero el viaje merece la pena.

Una sonrisa.