miércoles, 12 de mayo de 2010

...xilófonos mortales

Érase que se era hace mucho tiempo, en un lugar llamado Ciudad de Incógnito, había un artesano que se dedicaba a la creación y venta de xilófonos.

Eran muy valorados por los músicos que se dedicaban a tocar dicho instrumento y empezó a coger mucha fama. Decían que el sonido envolvía a los oídos y que tocase quien tocase, tuviese experiencia o no, dejaba una melodía cada vez que era tocado que era muy agradable y encantadora.

La creación de dichos xilófonos fue pasando de generación en generación, manteniendo siempre la artesanía como forma de crearlo y obteniendo cada vez más repercusión social.

Pero, como en todo, no dejó de tener problemas la venta de los xilófonos durante una época. Eran los 70, 5 generaciones después del inicio de la fábrica, y esta crisis duró unos 30 años. Se decía que eran mortales, pues aquel que tocaba el xilófono por primera vez, moría. Pero no dejaban de venderse, pues, la fama que alcanzaron estos instrumentos desde sus orígenes era tal, que la gente estaba dispuesta a correr el riesgo.

La primera muerte ocurrió en Ciudad de Incógnito casualmente. Un joven llamado Hombre X compró un xilófono y al tocarlo por primera vez para ver que tal sonaba, murió. Al cabo de los días encontraron restos de su cadaver esparcidos por toda su morada.

Este hecho ocurrió decenas de veces hasta completar un total de 97 muertes con 97 xilófonos diferentes en 30 años. El rumor de que eran mortales se extendía, pero la gente los seguía comprando, pues antes de la primera muerte, aquel que tocaba el xilófono se encumbraba en la cima del éxito, se pensaba que el hecho de que fuesen mortales sería pasajero, hasta que dejasen de serlo.

Daba la casualidad de que estos 97 xilófonos los creo una misma persona. Desde su primer instrumento creado, hasta su último, pasaron los 30 años de xilófonos mortales. Tras morir de forma repentina y inexplicable el creador, la fábrica pasó a manos de su hijo, actual regente de la fábrica, y ya nunca más volvieron a ser mortales, pero mantenían la misma calidad y encanto que los originales. Siendo a día de hoy los xilófonos más vendidos y prestigiosos de forma artesanal del mundo.

¿Qué ocurrió para que toda la creación de una misma persona tuviese siempre ese mismo resultado nefasto? ¿Maldición? Tal vez estemos hablando del caso más extraño sin resolver en Ciudad de Incógnito.

Se dice, no sin falta de credibilidad, que a dicho creador de xilófonos le había poseído el mismísimo Diablo, aunque también se dice que quien le poseyó fue el mismísimo Dios, ¿a cada cuál peor?

Pero en Ciudad de Incógnito sólo hay una persona que sabe a ciencia cierta qué extrañas razones ocurrían para que esos xilófonos fuesen mortales. Se trata del hijo del artesano maldito, el actual dueño de la fábrica. Hemos ido a preguntarle enviando un entrevistador.

  • Entrevistador: ¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?
  • Fabricante: Sí.

El entrevistador nos asegura que las respuestas que dió el fabricante acerca de los xilófonos malditos eran confusas, inconcluyentes y que era inútil insistir en el tema porque quería darlo por zanjado.

Nunca sabremos qué ocurrió con esos instrumentos mortales. Por cierto, el creador siempre aseguró que creó 100 xilófonos, ¿dónde estarán los tres restantes?. Yo tengo en casa un xilófono sin estrenar de esa marca, pero no sé a qué época pertenece, si a la maldita o a la fabulosa. Sólo hay una manera de saberlo y de tener posibilidades de subir a la cima de la fama. El caso es que tiene unos explosivos y un sensor de movimiento debajo de cada tabla que lo compone, pero imagino que será eso lo que lo hace especial desde sus inicios y que será algo para mejorar su sonido.

Nota mental: Despedir al entrevistador por incompetente.

3 comentarios:

Stultifer dijo...

Cuidado al golpear re menor. Saltará la alarma y a partir de ese instante y durante los siguientes 100 minutos te verás obligado a escuchar versos del Tenorio en papuense.

Darthpitufina dijo...

... Después de leer con interés su entrada sobre xilófonos he de meditar profundamente sobre mis erráticas lecturas...

En otro orden de cosas, me has recordado algo de un libro de Terry Pratchett en el que se relacionaba a los xilófonos con las costillas de la Muerte de una forma muy estilosa y divertida. Gracias mil por traerme una sonrisa de vuelta.

Le dejo un sugus, que se lo ha ganado.

Tani dijo...

Me ha gustado el relato, pero sabes, tendré que releerlo porque al final me he perdido, Aaaay, es que son las 12 y soy una chica con desvelo acumulado.
besotes mi Cotesito hermoso