lunes, 7 de junio de 2010

...conversaciones con los superiores

  • Cabo: ¡Oh capitán! ¡Mi capitán!
  • Capitán: ¿Qué quiere soldado?
  • Cabo: Que las crias de pájaros inician hoy sus vuelos, que los prados emanan sutiles fragancias, y yo arrastrándome estoy por los suelos, haciendo caso obligado de sus arrogancias.
  • Capitán: ¿Pero qué mosca le ha picado hoy? ¿Se está insubordinando? ¡Eso es un delito de guerra!
  • Cabo: Capitán, que yo lo único que digo, es que si vamos por este camino, vamos a ser presa para el enemigo, y eso es lo único que opino.
  • Capitán: Sigo órdenes de arriba. Debemos seguir por esta senda hasta llegar a la Montaña Maldita, atravesar las Grutas de la Muerte, responder corréctamente a dos preguntas formuladas por un sabio anciano para que nos deje continuar nuestro viaje, navegar por el Rio Emboscada, y llegar hasta el Campo de Batalla y descansar allí esta noche, para que mañana por la mañana podamos recibir al comandante Tiro Enla Sien, y recibir nuevas órdenes.
  • Cabo: Creo que todo esto es un complot internacional, que aquellas órdenes que recibió de aquel enemigo, hacerles caso no es lo más normal, huyamos y escondámonos tras los campos de trigo.
  • Capitán: Yo sigo las órdenes de los superiores. Y si un superior del enemigo me dijo que hiciéramos esto, es que hay que hacerlo. ¿Acaso he de insubordinarme ante las órdenes de los superiores?
  • Cabo: Pero usted caso sólo ha de hacerle a nuestros superiores, que si seguimos las indicaciones del enemigo, se van a hacer realidad todos nuestros temores, y no quiero que se haga así eso es lo que digo.
  • Capitán: Me es igual lo que me digan mis subordinados. Seguiremos las órdenes de los superiores. ¡Oh! ¡Cuidado! ¡Nos atacan, esto es una emboscada! ¡Cubridme con vuestras vidas para que yo pueda sobrevivir! ¡Oh! ¡Me han alcanzado! ¡Muero!
  • Cabo:

*¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
Por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
Por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;

Caído, frío y muerto.*

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Si seguimos como ciegos a los que están en el poder, seguro que al infierno vamos a ir a arder.

*Extracto de "¡Oh capitán, mi capitán! de Walt Whitman

3 comentarios:

S. dijo...

Así ando yo últimamente en el curro...uffffff

Tani dijo...

Precioso de verdad, además de aleccionador. Y es que nos deja pensando no solo a los subordinados o a ls superiores, involucra a ambos. A los primeros en el sentido que tu has señalado, no podemos seguirlos a ciegas; a los segundos, que deberían escuchar un buen consejo, aunque no salga de lso labios de un poderoso.
Muy bien Cote, me gustó muchísimo

Tani dijo...

Tsss y de nuevo post no leído, ni cuenta me di que me perdí por una semana, sorry, Cotesillo