lunes, 21 de junio de 2010

...ya viene el barquero silencioso que ha de llevarme por un río de sombras

Llueve, está anocheciendo y estoy sólo en esta casa que tantos años he habitado con mi gente. Primero la habité con mis padres y abuelos, y posteriormente yo he sido el padre y abuelo que era llamado por sus descendientes cariñosamente como "el abu". Pero estos tiempos ya han pasado. Ahora habito sólo, mirando melancólicamente tras la ventana las gotas caer, recordando momentos mejores vividos con mis seres queridos.

En la ventana se refleja mi cara, ajada, deteriorada, arrugada y desaliñada. Truena. Parece llover más fuerte y el sol está terminando de ponerse. Creo que es hora de sentarme en la mesa y a la luz de una triste vela que ilumina lastimósamente, cenaré.

Hoy me he preparado una sopa de sobre que me tomaré derramando mis lágrimas, que recorreran mi áspera piel de la cara hasta llegar a la sopa, dándole un toque salado que nada me importará.

Me terminaré este trozo de pan que sobró de ayer y ya me daré por cenado. Llevo ya tres años sin tener hambre, es por ello que poca cosa he de comer para saciarme.

Tras la cena a la luz de las velas, las apagaré y subiré a mi habitación por las escaleras, a ciegas, como tantos días he hecho, pues, tras 87 años viviendo en la misma casa, y mientras la memoria me lo ha permitido, conozco cada centímetro de mi hogar como la palma de mi mano, y nada me ha impedido llegar sin tropezarme hasta cada sitio de mi casa con los ojos cerrados o abiertos, con o sin luz.

Me meteré en la cama y esperaré a que a lo largo de la noche, venga el barquero silencioso que me llevará por un largo río de sombras.

Me tapo con la sábana y las mantas. Miro al techo y derramo estas últimas lagrimas que verán este mundo. Estos tres últimos años han sido los más duros de mi dura vida.

Dios mío, ¿por qué no me llevaste contigo junto a toda mi familia aquel día? ¿Por qué he tenido que aguantar estos tres años sólo, desamparado, sufriendo cada segundo que he vivido? Por fín hoy, cuando me he levantado, he intuido que sería mi último día. Lo he notado. Me he sentido más débil, más vulnerable, y más cerca a ellos. Pero me alegra. Por fín podré estar junto a mis seres queridos.

Ven barquero, ven y llévate esta torpe y triste alma que te ha estado esperando los últimos tres años.

2 comentarios:

S. dijo...

Muy triste la entrada no?no me gusta el barquero por mi que se quede embarcao en martes 13 y casado con una tuerta.
Debo tener algún problemilla con la url o algo de eso(yo no entiendo muy bien de informatica)porque no se me ha actualizado tu blog,y es algo qe detestoooooo,no tu blog jajaja,sino el no comentarte....si tu ves que pasa tiempo y no te comento pega el toque,me pasa con algunos blogs.

Bagarator dijo...

Jo, que triste.