domingo, 24 de octubre de 2010

...el caso de la pulsera de los dos millones de pesetas

Hace tiempo mi novia y yo decidimos crear un negocio que se dedicaría a investigar cosas que molasen. Nuestro negocio se llama Ana & Cote Detectives Privados. Nuestro negocio tiene mucho reconocimiento y no hay año en el que no se nos otorgue prestigiosos galardones. Y por el momento hemos investigado cientos de casos a cada cual más importante a nivel internacional, como por ejemplo, el conocido por todos y famoso caso de la oveja descansando en la carretera de Francia, que fue investigado por nosotros y que nos dio prestigio internacional.

El último caso en el que solicitaron nuestros servicios fue el de investigar el evento de un matrimonio, donde teníamos que infiltrarnos e investigar qué asistentes se quitaban la chaqueta durante el banquete, o qué asistentes gritaban "viva los novios". Nuestra clienta se puso en contacto con Ana para fijar la fecha y le dijo que nos pagaría con una suculenta y copiosa comida. No nos negamos y asistimos a dicho evento a investigar. La mujer dijo que sería nuestro enlace y que también asistiría a la boda, y que iría vestida para la ocasión de madre de la novia.

Allí estábamos en el evento conociendo a nuestro enlace, observando a cada uno de los asistentes y posibles sospechosos de gritar "viva los novios". Finalizó el acto solemne del matrimonio y nos disponíamos a ir al banquete, pero hete allí, que me encontré una pulsera en el suelo y pensé que podría ser de alguno de los asistentes.

Lo comenté con mi socia y novia y me dijo que hiciese un informe exhaustivo para que ella se lo entregase a nuestro enlace, mientras, ella, establecía conversaciones con los asistentes para conocer más de cerca a nuestros fichados. Hice el informe:

  • Descripción exhaustiva del objeto encontrado: Pulsera
  • Descripción exhaustiva del lugar del hallazgo: Suelo.
  • Valor económico: Bisutería barata, quizá 50 euros.
  • Valor sentimental: El que se le puede tener a la bisutería barata.

Una vez finalizado dicho informe se lo entregué a Ana, lo leyó, me miró, lo volvió a leer, me volvió a mirar y me dijo:

  • Ana: Hasta ahora, en nuestro negocio... ¿quién ha hecho todos los informes de los casos?
  • Cote: Mmmmm, tú, y nos ha ido muy bien por ello.
  • Ana: Ok, recuérdame que el informe del caso de la boda lo haga yo también.
  • Cote: Mmmmm, ¿y eso?
  • Ana: No, nada, porque tu labor de reconocer posibles sospechosos es muy buena, y es preferible que te centres en eso.
  • Cote: Cierto.

Ana le entregó el informe y la pulsera a nuestro enlace. Nuestra clienta se alegró de que se lo entregásemos.

Al finalizar todo el evento hicimos el informe de la boda y nos pagaron muy bien con la comida. Estábamos todos contentos.

Todo había salido a pedir de boca y no había ningún problema, pero una llamada inesperada a nuestro despacho días después, alarmó a Ana que fue quien cogió la llamada. Era nuestra clienta del caso de la boda.

  • Ana: ¿Diga?
  • Clienta: Hola, ¿recuerda que en la boda me entregó una pulsera?
  • Ana: Sí, claro. Disculpe por el informe que le entreg....
  • Clienta: No hay nada que disculpar. La dueña de la pulsera quiere recompensarles por su gran labor a la hora de encontrarla.
  • Ana: Ah ¿sí? ¿Tenía mucho valor sentimental?
  • Clienta: Ahora le paso por fax el informe que me ha mandado la dueña de la pulsera para que lo lean. En breve se pondran en contacto con ustedes para recompensarles.
  • Ana: De acuerdo.
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  • Descripción exhaustiva del objeto encontrado: Pulsera en oro blanco de 18 kts. con formas ovales perfiladas por noventa y ocho diamantes, talla brillante, color Top Wesselton y ca. 5,50 cts. de peso total; separadas por siete grupos de cuatro zafiros, talla redonda. Cierre de lengüeta con broche de seguridad. Con el lomo completamente decorado por un bello calado geométrico con pavé de diamantes. Medidas: 18,5 x 1,4 cm.
  • Descripción exhaustiva del lugar del hallazgo: Dependencias exteriores de la Iglesia de Nuestra Señora Santa María del Sagrado Corazón de Suecia.
  • Valor económico: 12000 euros.
  • Valor sentimental: El que se le puede tener a una joya exclusiva de 12000 euros.

domingo, 17 de octubre de 2010

...la leyenda de tres con cincuenta y dos

Cuenta la leyenda, que en el profundo Reino Unido de finales del siglo XVIII, hubo una vez un suceso que tuvo graves y desastrosas consecuencias para tiempos posteriores hasta nuestros días.

Un joven inmigrante italiano de 12 años, llamado Balonno Cesetto, estaba en las lúgubres calles londinenses por la noche yendo a su casa, cuando de repente un mendigo de la zona le dijo:

  • Yonki de la época: Eh tio, enrrollate, dame un penique o un chelín tio, que el carro de caballos me ha dejado tirado en la calle, y no tengo con que volver a casa, y mi mujer y mi hijo recien nacido están ahí que no pueden salir adelante, que me necesitan con ellos, y no tengo nada de pasta, enrollate y dame algo tio.
  • Balonno: Disculpe caballero, pero sólo llevo 3 chelines y 52 peniques, y me son necesarios para el día de mañana poder comprarme un frigo pie de la época actual.
  • Yonki de la época: Pero cabrón, enrrollate, va, dame un penique aunque sea tio.
  • Balonno: Disculpe que le siga llevando la contraria, pero que es que sólo tengo tres con cincuenta y dos y no me sale de los mismísimos dárselos al primer pringado con el que me encuentre.
  • Yonki de la época: Pues te rajo y te robo un penique.
  • Balonno: Pero que sea sutil eh, nada de estar muerto toda mi vida con una herida fea y sucia, que uno es inmigrante pero tiene mucha honra, y a la hora de ir por ahí a los cielos o infiernos no quiero que me miren y digan "ala que herida más fea", no no, yo quiero que digan "mira tú, oye, que herida de navaja más bien hecha, ni el mismo Van Gogh, (que por esa época acababa de morir) qué sutil oye".
  • Yonki de la época: Vale.
Y el mendigo le mató y le robó un penique. Un único y miserable penique pudiendo robarle tres chelines con cincuenta y dos peniques.

Ahí acabó la vida de Balonno Cesetto (se dice que debido a su nombre el baloncesto tomó ese nombre, que por aquel entonces lo acababa de inventar James Naismith un profesor de la YMCA de Springfield, Massachusetts, Estados Unidos), pero empezó la leyenda.

Cuenta la leyenda que desde que ocurrió este macabro suceso, el espíritu de Balonno sigue entre nosotros, y siempre que alguna persona en cualquier sitio del mundo, lleva tres con cincuenta y dos en los bolsillos, este alma en pena le quita una moneda de las cincuenta y dos, para que nadie lleve esa cantidad de dinero, porque ya que él no puedo llevarlo, no dejará que nadie lo lleve. Ala, eso sí, la herida de navaja que lleva es bonita eh.

Y ahora fijaros. No veréis a nadie que lleve tres con cincuenta y dos en los bolsillos, o más o menos, pero nunca esa cantidad. ¿Casualidad o serendipia? Sea lo que sea, no estamos sólos en este mundo.

El espíritu de Balonno Cesetto es como Dios, está en todas partes.

¿Tú crees en Dios? Pues yo tampoco. Así que imaginate si creo en esta historia inventada en dos minutos.


viernes, 8 de octubre de 2010

...el negocio

He abierto un negocio reciéntemente y me ha costado mucho dinero y esfuerzo poder crearlo. Pero una vez pasados todos los trámites, aquí estoy, en mi primer negocio. He intentado que sea un tipo de establecimiento de toda la vida, pero tratado con mucho cariño, modernidad y pasión. Viviré por y para este negocio y creo que me irá bien, tanto que he pensado que podré ampliar la oferta que actualmente dispongo. He inundado la ciudad de publicidad, he creado una web para que vean mis productos, y por el momento la cosa va muy bien. Llevo sólo unos días y ya he tenido varios clientes, pero siempre me acordaré de mi primera clienta.

Acababa de abrir y ahí entró. Una chica exhuberante, morena, con camisa blanca, una falda a la altura de las rodillas, unos zapatos de alto tacón, perfumada y maquillada. Muy arreglada pero me gustaba. Se apoyó sobre el mostrador enseñándome su pronunciado escote camisero y me pidió que estaba interesada en lo que yo ofrecía mientras me acariciaba con un dedo mi mejilla. Era mi primera clienta y no sabía hasta que punto era eso normal, pero me comporté como un profesional y la traté como a la mejor sin importar cuales eran sus intenciones.

Le dí toda la información previa necesaria pero la rechazó, era evidente que ella venía con unas muy claras intenciones, y ante semejante belleza yo no pude resistirme. Cerré la puerta del negocio y la llevé a la trastienda, que estaba adecuada para descansar, pues tenía cama, sofá, televisión y alguna que otra bebida espirituosa.

Allí empezó a desabrocharme mi camisa blanca dejando entrever mi depilado y musculado pecho. Ella me dijo que no hiciese nada, que todo era cuestión de lo que ella mandase. Acepté sin ningún tipo de oposición.

Mientras me acariciaba mi pecho con una mano, con la otra seguía descamisándome dejando entrever mis marcadas abdominales. Tras finalizar con el desabroche oportuno, me tumbó en la cama, me quitó los zapatos, los calcetines y empezó a desabrocharme los pantalones.

Yo estaba muy excitado, y ella parecía estar en la misma situación. Tras quitarme complétamente los pantalones, me quitó también mis boxer y empezó a chuparme la polla con sus exhuberantes labios. Lo hacía muy bien, acompañándose con un movimiento de manos subiendo y bajando sobre mi erecto pene.

Yo todavía conservaba la desabrochada camisa, y ella lo conservaba todo. Paró de comerme todo el cuerpo, se quitó los zapatos y sin quitarse la falda se quitó su bonita braguita. Me cógió los dedos de mi mano derecha llevándolos a su más preciado y húmedo tesoro. Nunca había visto tal humedad y eso me excitó todavía más si cabe.

Introdujo mi polla, enfundada previamente, en su coño y empezó a trotar sobre mi apoyando sus manos sobre mi pecho. Que bien lo hacía ella, y parece que yo tampoco lo hacía nada mal. Poco a poco empezó a descamisarse y yo ví su sujetador que hacía juego con su braguita. Se quitó toda la camisa y se desabrochó su sujetador dejándose totalmente desnuda. Tenía unos pechos naturales muy bonitos y muy bien puestos, una 95 copa C diría yo (digamos que me defiendo en estos temas).

Me cogió las manos y me las puso sobre sus pechos mientras seguía cabalgando sobre mí. Que turgentes y suaves tenía los pechos. Se tumbó sobre mí y me susurró que iba a correrse. Yo no sé si era profesional que yo llegase al orgasmo, pero así hice porque me excitó al máximo que ella me susurrase eso. Llegamos al orgasmo a la vez. Ella fue impresionante y sé que yo no estuve nada mal, porque según dijo le hice tener dos orgasmos más en ese momento. No era la primera vez que lograba que una mujer los tuviese.

Se quitó de mi polla, me quitó el condón y le dio un beso a mi pene diciendo que muchas gracias por ese maravilloso polvo. Se tumbó en la cama a mi lado durante media hora y estuvimos intercambiando opiniones.

Después se marchó diciendo que vendría más por aquí y que le haría saber a todo su entorno que este negocio estaba muy bien. Me pagó lo que marcaba mi publicidad. 350 euros por una hora para una chica.

Y es que, mi negocio es ser un chico de compañía, ella requirió mis servicios y yo se los ofrecí encantado. Tras ese día ha venido más veces, sóla o acompañada, con hombres y mujeres, con más de dos y de tres. Y otras personas también se han interesado por mis servicios, viniendo al propio establecimiento, o llamándome para que vaya a su domicilio. En dos semanas he rentabilizado el 15% de mis gastos iniciales y eso está perfecto.

Aunque estoy un poco cansado, hoy también abriré el negocio. Y si todo sigue así, pronto contrataré a más chicos de mi entorno para que ofrezcan lo que yo ofrezco.

Sexo remunerado y sin compromiso. ¿Se puede pedir más? Eso sí, lo hago con mucho cariño.